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Villancicos para una Navidad diferente

¿Estás hasta el gorro de escuchar cada año los mismos villancicos de siempre?

 

Tchaikovsky dijo que “si no fuera por la música, habría más razones para volverse loco”. El compositor ruso tenía razón. Sin música la vida sería un error. Aunque en ocasiones también puede volverte majareta, sobre todo si te atormentan con las mismas canciones una y otra vez. El ejército estadounidense torturó a los prisioneros de Guantánamo obligándoles a escuchar en sus celdas durante semanas, en bucle y a un volumen brutal, temas de Eminem, Kate Perry, Marylin Manson, Queen e incluso la sintonía de ‘Barrio Sésamo’. Solo les faltó incluir ‘La marimorena’ y ‘Los peces en el río’ en su macabra playlist para terminar de machacar los oídos y los nervios de los reos. Sí amigos, la Navidad está a la vuelta de la esquina, y regresa con su habitual cargamento de buenos sentimientos, luces de colores, turrones, regalos y… ¡villancicos!

 

En cuanto diciembre asoma en el calendario, de repente y sin previo aviso, estas tradicionales cancioncillas lo invaden todo, desde los programas de televisión hasta el hilo musical de los centros comerciales. Sus letras insustanciales y melodías pegadizas se adhieren a tu cerebro como una garrapata. Da igual a dónde vayas. No hay escapatoria. Son omnipresentes. ¿Estás cansado de escuchar cada Navidad las mismas canciones de siempre? Nosotros también. Por eso hemos recopilado un puñado de villancicos alternativos a ritmo de pop, rock, jazz, soul y heavy metal para que estas fiestas disfrutes de una banda sonora diferente.

 

Clásicos con clase
Los discos de villancicos son una tradición en la música anglosajona. Bing Crosby dio el pistoletazo de salida en 1941 con su versión de ‘White Christmas’, que a día de hoy sigue siendo el single más vendido de todos los tiempos con 50 millones de copias. Grandes estrellas como Louis Armstrong, Frank Sinatra, Nat King Cole, Elvis Presley, Ray Charles, Bob Dylan, James Brown, Johnny Cash y The Beach Boys –por no hacer la lista demasiado larga– fijaron el canon de un género que no ha dejado de crecer y reinventarse. Incluso un tipo tan huraño como Bob Dylan, lo más parecido al señor Scrooge que ha parido el rock, se apuntó al carro con ‘Christmas in the Heart’ (2009). De la última hornada, destacan los álbumes navideños de Diana Krall (‘Christmas Songs’, 2005), Sufjan Stevens (‘Songs for Christmas’, 2006), She & Him (‘A She & Him Christmas’, 2011), Nick Lowe (‘Quality Street’, 2013), Sia (‘Everyday is Christmas’, 2017) y John Legend (‘A Legendary Christmas’, 2018).

 

Aunque en este tipo de discos suele primar el interés comercial sobre el artístico –son un regalo recurrente en la época más consumista del año– algunos son auténticas joyas. En 1963, el productor Phil Spector reunió a su tropa más fiel (The Ronettes, The Crystals, Darlene Love, Bob B. Soxx and The Blue Jeans) en ‘A Christmas Gift For You’, una obra maestra del pop que captura de manera magistral el espíritu de la Navidad y que los críticos coinciden en señalar como el mejor disco de villancicos jamás grabado.

 

No desmerece ‘Ella Wishes You a Swinging Christmas’ (1960), en el que la voz mágica de Ella Fitzgerald, la gran dama del jazz, impregna de swing clásicos como ‘Jingle Bells’, ‘Santa Claus Is Coming to Town’ y ‘Let It Snow!’. Y si te gusta el soul de la vieja escuela, no olvides incluir en tu carta a los Reyes Magos estas tres recopilaciones publicadas por tres sellos históricos de la música negra: Atlantic (‘Soul Christmas’, 1968), Motown (‘A Motown Christmas’, 1973) y Stax (‘Christmas in Soulsville’, 2007).

 

 

Sube el volumen
Los villancicos no hacen asco a ningún estilo. Ni siquiera a uno a priori tan antagónico como el heavy metal. En 2008, la discográfica Armoury Records publicó el disco ‘We Wish You a Metal Xmas And A Headbaning New Year’, en el que participaron miembros de Motörhead, KISS, Alice Cooper, Foo Fighters, Black Sabbath, Judas Priest y Anthrax para insuflar nueva vida a los villancicos de siempre a base de distorsión, solos de guitarra más pesados que un bloque de hormigón y voces chillonas salidas directamente del infierno. Y es que incluso a los tipos más duros del rock les gusta la Navidad. Bueno, no a todos. Eddie Vedder, vocalista y líder de Pearl Jam, no debió de portarse muy bien cuando era pequeño. Quizá por eso la banda de Seattle decidió incluir en 2002 una versión de ‘Don´t Believe in Christmas’ en el vinilo que cada año por estas fechas regala a su club de fans. “No creo en la Navidad porque no conseguí nada el año pasado” es la frase que más se repite a lo largo de este tema original de The Sonics.

 

A Robe Iniesta tampoco le importa que los Reyes Magos no le dejen nada en el zapato. El cantante de Extremoduro se contenta conque vengan los camellos. “La vida no me sonríe, me cago en la humanidad. Hace un frío de cojones, va a llegar la Navidad. Y si nos queda algún diente, comeremos turrón”, canta en ‘Villancico del Rey de Extremadura (Vaya puta mierda de villancico, colega)’. Quienes sí escribieron una carta a Santa Claus fueron AC/DC. Y el único regalo que pidieron fue… una amante. En ‘Mistress for Christmas’ (1990), los australianos interpelan al barbudo del trineo para que les consiga “una cita con la mujer de rojo. Quiero estar en el cielo con tres tías en la cama. Quiero cabalgar sobre tus renos, cariño, y tocar las campanas”.

 

Los alaveses Soziedad Alkoholika también dejaron patente su aversión por las fiestas en ‘Feliz falsedad’ (1995), un escupitajo a ritmo de trash metal que denuncia la hipocresía y el exceso consumista navideño: “El gran negocio va a comenzar. Los precios por las nubes están. Todos locos a comprar. Todo sea porque es Navidad y hay que aparentar. ¡Anda ya!”. Menos reivindicativos, los Ramones abogaban por unas fiestas sin peleas en ‘Merry Christmas (I Don´t Want To Fight Tonight)’, canción que cerraba su álbum ‘Brain Drain’ (1989).

 

Triste Navidad
Lo que para algunos es la época más festiva del año, con sus comidas familiares, reuniones de amigos y calles llenas de luces, para otros representa cualquier cosa menos felicidad. Los villancicos, como la Navidad, también pueden ser tristes. Si algo caracterizó la voz de Nat King Cole fue su insondable melancolía, perfecta para una canción como ‘The Little Boy That Santa Claus Forgot’ (1953), que narra la trágica historia de un niño que no recibe la visita de Santa Claus: “Se rompió su pequeño corazón cuando se enteró de que Santa no vino. En la calle, envidia a todos esos niños. Y camina a casa para jugar con sus juguetes rotos del año anterior. Lo siento tanto por este muchacho que no tiene padre”.

 

‘Fairtale Of New York’ (1987) de The Pogues también rezuma melancolía. Según su cantante, Shane McGowan, nació como respuesta a un reto lanzado por Elvis Costello para que compusiera una canción navideña que pudiera cantar junto a Cait O’Riordan, bajista del grupo (y futura mujer de Costello). El resultado fue este estupendo villancico rock protagonizado por una pareja de inmigrantes irlandeses que recuerdan su pasado y se lanzan reproches en una celda para borrados de una comisaría de Nueva York.

 

 

Artículo publicado en diciembre de 2019 en el periódico BILBAO

 

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