Get Social With Us

Explorando los límites del pop

David Byrne publica un nuevo disco que presentará en directo en el festival BBK Live el viernes 13 de julio

 

Los músicos son como los fondos de inversión: algunos son conservadores y otros, arriesgados. Con los primeros juegas sobre seguro, sabes que cada nuevo trabajo no te deparará grandes sorpresas pero también que tu satisfacción está garantizada. Por ejemplo, suenan los compases iniciales de ‘Miss Otis Regrets’, el tema que abre ‘You´re Driving Me Crazy’, el último y estupendo álbum de Van Morrison, y al instante reconoces el estilo inconfundible del irlandés. David Byrne pertenece al segundo grupo. Es un músico inquieto, curioso y valiente, un creador escurridizo al que le aburre repetirse. Se siente cómodo fuera de la zona de confort y le gusta descolocar a sus seguidores. Podría haber sido uno de los protagonistas de ‘Exploradores del abismo’, libro de relatos de Enrique Vila-Matas en el que retrata a personas corrientes que al llegar al borde del precipicio, en vez de dar un paso atrás, se entretienen en ese límite, lo estudian, hondean el horizonte y deciden seguir adelante para indagar qué puede haber más allá. Aunque luego se peguen un batacazo.

 

Desde que firmara la carta de defunción de los añorados Talking Heads a finales de los ochenta, Byrne ha desarrollado una extensa carrera en solitario en la que ha tocado prácticamente todo los palos: pop, salsa, electrónica, música para ballet, óperas y bandas sonoras para el cine y la televisión. El eclecticismo también puede ser una seña de identidad. En marzo publicó ‘American Utopia’ (Nonsuch/Todomundo), un disco de pop cubista que presentará en directo en Bilbao el viernes 13 de julio en el festival BBK Live. Para esta gira el cantante anuncia un espectáculo ambicioso, con una puesta en escena novedosa a cargo de la coreógrafa Annie B. Parson. El escenario estará desnudo, únicamente rodeado por un gran telón de cintas, sin cables ni amplificadores a la vista. Cada músico tiene asignada una coreografía y algunos deben llevar arneses para sostener su instrumento.

 

Producido por su viejo amigo Brian Eno, en ‘American Utopia’ ha contado con la colaboración de Shampa, Jack Peñate, Jam City y Daniel Lopatin (Oneothrix Point Never), que se encarga de los arreglos de tres canciones. El disco destila ironía y asombro desde el mismo título. “Ciertamente no estoy describiendo ninguna utopía”, comentaba en una entrevista reciente. Byrne refleja el presente distópico que vive su país de adopción tras la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. ‘American Utopia’ es un retrato desmitificador del sueño americano, un país donde la realidad es ficción y la verdad no significa nada. Es un trabajo agridulce que compensa el pesimismo de sus letras con melodías y ritmos alegres, en el que trata de explicar “cómo estamos ahora mismo en Estados Unidos, quiénes somos y quiénes aspiramos a ser”, una sensación que resume a la perfección en la balada ‘Dog´s Mind’: “Somos perros en nuestro propio paraíso, en un parque temático en el que estamos solos”.
 

Somos turistas

Nació en Escocia en 1952. Cuando tenía 8 años su familia se mudó a Estados Unidos. Estudió en prestigiosa Escuela de Diseño de Rhode Island, en Nueva York, ciudad en la que vive desde entonces. No fue hasta 2012 cuando decidió cambiar la green card (tarjeta de residencia) por la ciudadanía estadounidense. En muchos sentidos no ha dejado de sentirse un extranjero, lo que le ha permitido mantener la distancia y perspectiva necesarias para observar el entorno con una mirada crítica y aguda. Porque como afirma en la pegadiza ‘Everybody´s Coming To My House’, primer sencillo del álbum, “sólo somos turistas en esta vida. Sólo turistas, pero la vista es bonita. Y nunca vamos a volver a nuestro hogar”.

 


 

Con ‘American Utopia’ rompe un silencio de 14 años. El anterior trabajo a su nombre, ‘Grown Backwards’, tiene fecha de 2004. Aunque en este tiempo no ha estado quieto precisamente. Ha firmado discos a medias con Brian Eno (‘Everything Than Happens Will Happen Today’, 2008) y St. Vincent (‘Love This Giant’, 2012). Se ha encargado de poner música a la serie de HBO ‘Big Love’ y en 2010 se embarcó en uno de los proyectos más surrealistas de los últimos años: componer una opereta sobre la exprimera ministra de Filipinas Imelda Marcos junto a Fatboy Slim. Se titula ‘Here Lies Love’ y contó con un envidiable elenco de voces femeninas: Florence Welch, Tori Amos, Cyndi Lauper, Roisin Murphy, Santigold, Natalie Merchant, Martha Wainwright y Sharon Jones. Si descontamos la escena hip-hop, resulta difícil encontrar un músico que a lo largo de su carrera haya colaborado con tantos artistas, y tan diferentes –también ha cantado con Celia Cruz, Selena, Caetano Veloso, X-Press 2 y Arcade Fire– hasta el punto de que una revista musical ironizó con que era capaz de colaborar con cualquiera a cambio de bolsa de Doritos.

 

Su pasión por la música del Caribe, Brasil y África le llevó a fundar el sello Luaka Bop, desde el que ha difundido la obra de algunos de sus artistas preferidos, como Tim Maia, Os Mutantes, Susana Baca, Los Amigos Invisibles, Zap Mama y Tom Zé. Otra muestra más de que Byrne es una estrella del rock atípica: su medio de transporte favorito es la bicicleta. Pedalea para moverse a diario por la Gran Manzana y también cuando recorre el mundo. En 2010 dio el salto del pop a la narrativa con el libro ‘Diarios de bicicleta’ (Reservoir Books/Mondadori), en el que sus paseos sobre las dos ruedas son la excusa para verter sus reflexiones sobre la política, la globalización, la arquitectura y la deshumanización de ciudades como Londres, Sidney, Nueva York, Buenos Aires, Estambul y Detroit.

 

‘Cómo funciona la música’ (Random House, 2014) fue la constatación definitiva de que su escritura no tiene nada que envidiar a su talento como compositor de canciones. Es, sin duda, uno de los mejores libros sobre música publicados en lo que va de siglo. Un ensayo erudito y entretenido (sí, ambos adjetivos pueden ir juntos) en el que explica cómo la tecnología y los negocios han alterado el modo de crear y escuchar música. Lamenta que, justo cuando resulta más fácil hacer un disco tal y como uno lo concibe, sin injerencias externas, los medios tradicionales de venta y distribución son menos viables que nunca: “Cada vez más, las grabaciones son un artículo de reclamo para vender merchandising, entradas de conciertos y conseguir contratos. Grabar, que solía ser lo más importante que uno hacía como músico profesional, se está convirtiendo en una pequeña parte del paquete”.

 

La tecnología, apunta, ha inundado de música el mundo. Estamos saturados de sonidos grabados. Antes, tocarla y escucharla era algo excepcional. Ahora es una experiencia universal. Y el silencio “es la rareza por la que pagamos y que saboreamos”. A pesar de todos estos cambios, y los que vendrán, la música sigue teniendo un poder excepcional: “Puede alterar nuestra manera de ver el mundo y nuestro lugar en él, ayudarnos a superar momentos difíciles de la vida, cambiando no sólo como nos sentimos por dentro, sino también cómo sentimos todo lo que nos rodea”.

 


 

Artículo publicado en julio de 2018 en el periódico BILBAO
 

No hay Comentarios

Sorry, the comment form is closed at this time.