Get Social With Us

Vida y muerte de Joy Division

Jon Savage firma ‘Una luz abrasadora, el sol y todo lo demás’, biografía oral que traza la historia de uno de los grupos más influyentes de la historia del rock a través de las voces de sus protagonistas.

 

A finales de los setenta, cuatro chavales criados en los suburbios de Manchester formaron Joy Division, una de las bandas más influyentes de la historia del rock. Armados con guitarras y un buen gusto literario, Ian Curtis, Bernard Sumner, Peter Hook y Stephen Morris confiaron en la música como remedio para combatir el vacío interior que sentían. Encontraron en la revolución iniciada por el punk la oportunidad perfecta para establecer una verdadera ruptura con la tradición y experimentar en los márgenes de los estrechos parámetros del rock. Nunca planificaron nada ni mostraron interés por el éxito comercial. Lo único que pretendían era hacer algo hermoso de escuchar y que agitara sus emociones.

 

Su música reflejaba la falta de expectativas, el ambiente desolador y decadente que reinaba en las ciudades fabriles del norte de Inglaterra en los albores del thatcherismo. En las letras de las canciones se repiten conceptos como frío, presión, oscuridad, fracaso y pérdida de control. Algo así como la banda sonora del existencialismo. Solo publicaron dos discos que son dos obras maestras: Unknown Pleasures (1979) y Closer (1980). El suicidio del cantante Ian Curtis truncó breve carrera de esta banda emblemática, una bendita anomalía cuyo legado sigue brillando con la misma intensidad que hace cuarenta años. Porque como cantaban The Smiths, hay luces que nunca se apagan.

 

El crítico británico Jon Savage fue testigo privilegiado del ascenso de Joy Division al olimpo del rock. Redactor del semanario musical ‘Melody Maker’, en 1979 se mudó a Manchester y trabó amistad con Tony Wilson, dueño de Factory Records, la discográfica que publicó los discos de la banda: “Nunca había visto un grupo igual. Nadie sonaba como ellos. No había una influencia obvia. El pop moderno mira hacia el pasado continuamente. Ellos siempre miraban hacia delante. Había un elemento de intriga y peligro en su propuesta. En sus conciertos tenías la sensación de que en cualquier momento podía pasar cualquier cosa”. Savage, una de las plumas más lúcidas del periodismo musical, firma Una luz abrasadora, el sol y todo lo demás (Reservoir Books), una estupenda biografía oral que traza la trayectoria de la banda de Manchester a través de los testimonios de sus protagonistas.

 


 

La ciudad

Tony Wilson: “La idea de la ciudad es un tema que recorre toda esta historia. Hay dos palabras que caracterizan a las ciudades del norte de Gran Bretaña, y en particular a Manchester. Una es ‘suburbio’. Y la otra es ‘desempleo’. Puedes añadir una tercera, ‘sucio. Era una ciudad sucia. Sucia y vieja. A mediados del siglo XIX, fue la primera gran ciudad industrial en entrar en decadencia”.

 

Bernard Sumner: “Siempre estabas buscando la belleza porque era un lugar feísimo. No creo que llegara a ver un árbol hasta que cumplí los nueve años. Estaba rodeado de fábricas y no había nada que fuera hermoso, nada”.

 

Liz Naylor, periodista: “En aquel momento, Manchester estaba invadida por los desposeídos. Creo que fueron una banda que atraía la atención de los marginados. Lo que me pasa con Joy Division es que los percibo como una banda prácticamente ambiental, como el ruido de la ciudad en la que crecí”.

 

La banda

Bernard Sumner: “En junio de 1976, Hook y yo fuimos al famoso concierto de los Sex Pistols en el Free Trade Hall. No es que fueran musicalmente brillantes, pero pensé: ‘Dios, me muero de ganas de ser como ellos’. Me pareció que estaban destruyendo el mito de la estrella del pop a la que debías adorar. Se cargaron todo eso. Era en plan: no necesitas toda esa basura, apréndete tres acordes, compón una canción, monta una banda y ya está. Y eso fue lo que hicimos”.

 

Peter Hook: “Conocimos a Ian Curtis en un concierto de The Clash. Recuerdo que llevaba una chaqueta con la palabra ODIO escrita en la espalda. Me cayó bien. Le gustaba el mismo tipo de música que a nosotros, así que se unió para ser nuestro cantante. Él marcó una dirección. A Ian le atraían los extremos. Quería hacer música extrema y quería ser absolutamente extremista en el escenario, sin medias tintas. Si estábamos componiendo una canción, decía: ¡Es demasiado típica, vamos a hacerla más loca!”.

 

La química

Bernard Sumner: “Íbamos creciendo a medida que avanzábamos y teníamos una gran sensación de descubrimiento tanto en la música como en la manera de hacerla. No sabíamos qué dirección teníamos que tomar, mientras fuera hacia delante”.

 

Stephen Morris: “Estábamos influenciados por nuestras limitaciones. Todos dependíamos de los demás, y si uno de nosotros se salía, entonces dejábamos de sonar como Joy Division. Era una cosa de estar todos juntos”.

 

Peter Hook: “La química era increíble”.

 

Tony Wilson: “Aún no entiendo cómo todo aquello pudo cuajar en conjunto, aquella amalgama de cuatro personas tan diferentes”.

 

La muerte

Se puede especular mucho sobre los motivos que llevaron a Ian Curtis a suicidarse con tan solo 23 años, pero Savage está convencido de que la causa principal fue su enfermedad, la epilepsia. Sufría ataques en los conciertos. Su matrimonio se iba a pique y se había enredado en un romance con una glamorosa mujer belga llamada Annik Honoré. La potente medicación que tomaba le estaba desestabilizando. La noche el 18 de mayo de 1980 estaba solo en casa. Se bebió una botella de whisky y escuchó un disco de Iggy Pop. Cerca del amanecer, habiendo alcanzado el punto de no retorno, le escribió una carta a su mujer. Y se quitó la vida.

 

Peter Saville, diseñador: “Poco antes de morir compuso Isolation. Hay un verso que dice: ‘Madre, perdóname, por favor, estoy avergonzado por todo lo que he tenido que pasar, estoy avergonzado de la persona que soy’. Es como escuchar una nota de suicidio. Nos estaba enviando mensajes literales sobre su estado. Su vida estaba patas arriba”.

 

El legado

Tony Wilson: “Lo mejor del rock’n’ roll es que más allá de todas las chorradas, la pose y todo eso, es completamente sincero. Todo tiene que ver con las grandes canciones. Si no hubiera habido Transmission, Love Will Tear Us Apart, Atmosphere, no estaríamos aquí. Sí, la historia de Joy Division es fabulosa: la historia de la reconstrucción de una ciudad que comienza con ellos, la historia de un suicidio trágico, una historia moral y cultural. Pero en el fondo, por lo único por lo que estamos aquí, es porque compusieron grandes canciones. Y las grandes canciones no mueren nunca”.

 


 

Artículo publicado en noviembre de 2020 en el periódico BILBAO

 

No hay Comentarios

Sorry, the comment form is closed at this time.